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En 2008 escribí este artículo tras la visita de Coppola a la Ciudad de la Luz.

Dos horas con Coppola dan para mucho, ahora mismo sería capaz de decir alguna de las frases que dijo en cualquier tipo de conversación: cine, teatro, internet, videojuegos, vino…

Llegué 15 minutos antes para poder sentarme en segunda fila, la primera es demasiado fría. En el escenario montaron una mesa con un micro, una silla que tenía pinta de cómoda y una copa de agua con hielo y limón. A la izquierda había una puerta trasera a la que todo el mundo miraba esperando que apareciera alguien.

Finalmente y tras 20 minutos de espera el señor Coppola entraba en la sala por la puerta principal, por donde lo habíamos hecho todos. Mientras se dirigía al centro de la sala y sin subir al escenario preguntó como sería la traducción y señaló la mesa para decir que no subiría porque prefería estar con el público, en el cine todos somos niños así que esta será una conversación de la que aprenderemos todos. Cogió una silla que había por ahí y se colocó al principio del pasillo central.

Coppola y los Videojuegos

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Comenzó haciendo una breve introducción, hablando sobre el cine en general y mostrando su clara tendencia por el cine independiente. Tras esto comenzó a participar el público con preguntas que auguraban que esto no se parecería en nada a una rueda de prensa. Lo primero, para sorpresa de todos, fueron los videojuegos, un estudiante de cine le preguntó que qué opinaba sobre los videojuegos y le comentó que en los últimos años están apareciendo videojuegos con estructura narrativa y que Spielberg se está involucrando en el desarrollo de videojuegos. Coppola respondió que no había jugado a juegos con estructura narrativa compleja, que los que él ha probado son siempre de matar gente sin motivo o de lograr llegar a un punto para luego ir a otro más complejo, entonces dijo que si estubieramos el tiempo de esta charla hablando sobre un argumento podríamos crear un buen videojuego pero que seguro que ese juego ya existe. El chico del público le recomendó el Fable, en el que debes guiar a tu personaje y dependiendo de las acciones y las decisiones que tomes serás bueno o malo. Coppola se sintió interesado y dijo que jugaría al Fable. No se si Coppola jugará realmente al Fable, pero como lea esto Peter Molyneux nos va a dar una ración de hype.

Oh si, también comentó que hicieron un juego horrible de El Padrino sin comentárselo antes y en el que lo único que habían hecho es meter el nombre del padrino para vender más y con la única excusa de matar gente, aparecía algo sobre la historia de los Corleone pero el objetivo del juego era matar y matar.

Actores y Directores

francis-ford-coppola98.jpgTras esto la conversación empezó a ir a su terreno y comentó que una de las claves para llegar a ser buen director es comprender a los actores. Citó a Orson Welles cuando dijo que “en un fin de semana se puede aprender todo lo necesario para hacer cine”. El señor Welles exageraba, pero si es cierto que se puede aprender en poco tiempo. Así que sugirió a todos los presentes interesados en el cine comenzar haciendo obras de teatro de un solo actor, luego continuar con dos actores y el segundo año de estudios ya empezar a usar cámaras, iluminación, etc.

Soundball

Coppola se levantó y señaló a nueve alumnos de entre el público con el objetivo de enseñarnos a todos cómo jugar al Soundball. El soundball consiste en formar un corro e ir pasándose una pelota ficticia entre los integrantes del corro. Cuando un jugador tira la pelota a otro este la coge imitando el mismo sonido, acto seguido lanza la pelota emitiendo un sonido diferente y así todo el rato. Fácil ¿o no? una vez todos pillamos la mecánica y sin dejar de jugar explicó cómo complicar el juego introduciendo otra pelota en juego, dejó pasar unos segundos y lanzó otra pelota ficticia al grito de ¡chás!
Recomendó a todos los futuros actores jugar todos los días un rato y que una vez controlen los sonidos con dos pelotas empiecen a jugar con el abecedario, en una pelota irá el abecedario normal (A,B,C…) y en la otra pelota invertido (Z,Y,X…)

Ahora se despide de 4 de los jugadores de Soundball y se queda con tres, los cuales deben realizar una representación improvisada de una situación que les describe Coppola y que consiste en un jefe y dos ayudantes. El jefe es un cabronazo y debe ordenar tareas a los ayudantes, mientras uno escucha las órdenes el otro debe hacerle burla por detrás, si el jefe descubre que le está haciendo burla este debe despedir al empleado y seleccionaba a otro del público.

Coppola despidió al jefe y tras un aplauso y muchas risas continuamos con la charla. Nos contó que este tipo de cosas es importante hacerlas a modo de ensayo antes de un rodaje ya que creas un vínculo con los actores que facilita mucho el trabajo. Durante el rodaje de Tetro, su última película aún por estrenar, hicieron un ensayo con todos los actores: Maribel Verdú, Vincent Gallo, Carmen Maura que consistía en una fiesta de disfraces en la que cada uno debía llevar un disfraz que no había elegido.

10 Años de Retiro

Cambiado de tema otro alumno le preguntó por qué estuvo diez años sin hacer cine, a lo que Coppola respondió que había llegado a un punto en su carrera en el que debía tomar la decisión de continuar haciendo cine comercial y de encargo o apartarse unos años y hacer cine independiente lejos de los grandes estudios de Hollywood. Así que fundó su compañía vinícola Rosso Bianco para poder financiar sus futuras películas.

El Padrino le dio mucha fama y películas como Jack y otras de encargo le metieron bastante en el círculo de las grandes productoras de Hollywood, pero él siempre había querido ser un director independiente, más como Woody Allen que como Spielberg. Preferiría ser recordado por películas como La Conversación que por otras de más presupuesto y creadas con el principal fin de hacer una buena taquilla. Al hilo de este tema, le preguntaron que qué sentía cuando hacía una película de encargo y cómo la llevaba a su terreno para darle personalidad (como en La Ley de la Calle) a lo que respondió que es como la prostitución, es algo que debes hacer. Él lo que hacía era verle las cosas buenas a la película, como pensaría una prostituta con un cliente… es viejo, pero tiene una sonrisa bonita. Coppola solía llevar a su gente para la película, como con Marlon Brandon en el Padrino, al principio la productora se opuso porque Marlon Brandon era demasiado jóven para encarnar a Vito Corleone, pero finalmente ganó Coppola, Brandon fue el padrino y se llevó un Oscar. Otras veces, con el director de fotografía, lo montaban todo contando con la luz del sol, a una intensidad de luz baja, pocos focos y luego llegaba la productora, lo llenaba todo de luces y lo jodían todo. También puso un ejemplo con la primera escena de “La Conversación” (un parque lleno de gente), una gente que estaba allí y que de haber sido una película de encargo para una productora seguramente habrían mandado cortar la calle y apartar a la gente para que no apareciese en escena.

Fama y Dinero

Adoro estas cosas porque en una entrevista es raro que hablen sobre estos temas. Fama y dinero, es bueno ser famoso y tener dinero, pero si sólo tienes dinero es mucho mejor, la fama está bien al principio pero después ya no es algo tan fantástico. Con dinero eres libre para hacer las películas que quieras.

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Creatividad y Nuevas Tecnologías

Durantes su época de estudiante Coppola rompió varias cámaras de Super 8 intentando conectarle un micrófono para así grabar simultáneamente imagen y sonido. Lo intentó perforando la cámara por un lateral y uniendo los cables del micrófono a la cámara. Finalmente no lo logró, pero los años han pasado y ahora cualquiera a partir de unos 300€ puede conseguir una cámara con esta carácteristica. Tras contar esta anécdota una chica del público le preguntó si cree que con todas las facilidades que hay ahora la creatividad de los cineastas disminuye. A lo que respondió que la creatividad no cree que salga perjudicada, seguirán habiendo grandes obras. Respecto a la masificación de cámaras de video y el fácil acceso a la tecnología dijo que ya podemos comprobar como desde un estudio de bajo presupuesto puede contarse una buena historia. Aún así la mayoría de gente usa las cámaras de fotos para fotografiar a su familia y las de video para grabar tonterías y subirlas a youtube. Muy buena esta última frase y totalmente llena de razón, me quedé con ganas de recomendarle Vimeo, menos masificado que youtube y en la que es fácil encontrar videos subidos por sus autores.

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Hilando con el tema de internet y las descargas puso como ejemplo que hace poco sacaron en España una recopilación de sus películas y nadie le dijo nada ni le pidió permiso para ello. Creo que se refiere a una caja metálica blanca con su foto y una selección de algunas de sus películas hecha por la productora.

Ya terminando con las preguntas, una chica del sector vinícola le preguntó si tenía pensado hacer alguna película sobre viñedos. Coppola respondió que mantiene separado el vino del cine y que no tiene pensado hacer ninguna película sobre viñedos ni nada relacionado, que ¡aún no entiende el sexo, como para entender el vino! pero que cuando bebe vino cree entender mejor el sexo.

Cuando estaba a punto de despedirse levanté las dos manos agitándolas con una mezcla entre desesperación y vergüenza por hacerle la última pregunta sobre su implicación como productor en Koyaanisqatsi, si había llegado a estar presente en el rodaje. Tenía curiosidad por saber cómo fue el rodaje de este documental tan atípico. Coppola no estuvo presente en él, aunque sí explicó por qué decidió producir la trilogía Qatsi y es que tras estar recluido en un monasterio sin hablar con nadie durante 15 años el director Godfrey Reggio le presentó a Coppola la idea de Koyaanisqatsi Live out Balance, hacer una serie de documentales en los que se reflejara el impacto del ser humano en la naturaleza y sobre todo el gran abuso que se hace de los recursos naturales. Porque, como dice su sobrenombre “Life out Balance” somos muchos seres humanos consumiendo a una velocidad mayor de la que produce el planeta Tierra, y eso no lleva precisamente a un buen lugar.

A punto de rozar las dos horas de conversación Coppola se despidió y se marchó por donde mismo entró, firmando montones de películas, pósters y haciendose fotos con todo el que lo paraba.

Ésta fue la culminación de los tres días del ciclo de cine en la Ciudad de la Luz en el que vimos y comentamos dos películas seleccionadas por su director: La Conversación y la Ley de la Calle. Las dos son excepcionales y no tienen nada que ver entre ellas. Si decides ver La Ley de la Calle hazlo en versión original porque la diferencia entre el doblaje y las voces originales es abismal. También deberías jugar al Soundball, si no te interesa aprender a ser actor siempre puedes usarlo como juego en un botellón.